No saben lo necesario que se hace a veces un aliento cercano que temple la ira, o produzca el deshielo.
Unos huesos que den a parar con los propios y los hagan volver a la tierra que algún día entre sus brazos los tendrá.
Una palabra ni amable, ni piadosa, ni compasiva. Tan solo sincera. Agua para corazones marchitos que entre el cemento tratan de encontrar otras flores.
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