Estío
quién supiera arrancar un grito
a los confines del cielo
un rayo, al sol, quizás,
un réquiem al estío inerte
vive en cada uno de los versos que te escribo,
en los corazones vacíos
de los amantes que no se tocan
oír los mil nombres fatuos de la utopía
restar a la noche sus horas
sentir la tierra tan leve como la lejanía
y volver, a descansar para siempre.
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