Yermo

la ciudad viva ayer,
despertaba hoy al alba, baldía
caída, cesó el rugir de las bombas
Guernica, en llamas, se apagó al amanecer

mirando al mar bravío
espejo añil de un cielo inerte
mi alma clamaba en busca de su reflejo
mas no lo halló en el horizonte
ni en aguas frías, aguas de muerte. ¿dónde está, Caronte, dónde está?
aún en tu barca mis cenizas portas;
la llama se desvanece en la arena
cual flor marchita que yace en la orilla

fuegos que mueren al instante;
incendios, que duran toda una vida

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